viernes, 14 de enero de 2011

Ciencia empírica y misterios sin resolver del día cinco del año cuatro. Nueve

Se ha roto un plato.
De loza
¿En que dichoso contenedor lo debo tirar?

-*-

El gato es realmente quién a roto el plato. (¿Quién? no sé yo, si está bien utilizada esa palabra)
Qué ya sabe saltar. Ooooh.
Oh ¿Por qué? Ya, ya. ¡Qué es lo normal ¿No?!
Pero es que el ¡Jodio el gato! ha aprendido a saltar.
A saltar sobre el picaporte y abriendo la puerta del pasillo de los dormitorios...

-*-
Un camión.
Salen tres personas.

Uno bajito y algo regoderte.

Otro de altura normal e incluso algo más de la media pues es latino de america del sur y esto no es racismo. Si no hecho cierto que altos no son y añadiré para los sensibles este ejemplo, dos puntos. Los calvos no tienen pelo, los gordos tienen exceso de grasa, la mayoría de los africanos son negros y los orientales tienen los ojos rasgados y tampoco destacan por su gran altura fisicamente hablando.

y un tercero español de pura cepa. El único que lleva mono azul y chaleco reflectante y va sin afeitar.

Uno de ellos se monta dentro del camión y no sale hasta pasado un rato, ratazo. Otro ayuda en algo pero poquito, poquito y un tercero lleva el frigorifico de dos metros en el carro con una mano. Mientras pide a voces la llave del 13, la del no sé que y un destornillador de pala. Y yo no puedo por menos que abrir la puerta de la cancela.

¿Quién es quién?
Efectivamente.
El español es el que se queda dentro del camión.
El alto y fuerte el que se queda buscando la herramienta.
Y el bajito y gordito el que trabaja.

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