viernes, 12 de noviembre de 2010

Rutinas maternales.

¡¡Ale, qué bien! Un seguidor, ya tengo un motivo más para seguir escribiendo. ¡¡Gracias!! ¡¡Me has puesto contenta!!




Suena el movil. El instituto. Que no le haya pasado nada, que no le haya pasado nada, por favor, por favor, que no le haya pasado nada

Y ahora la siguiente reunión. ¡¡Qué el ñiño, no desayuna!! Y me van a dar unas pautas a seguir. ¡¡No me jodas!!
¿Y no me puedes hacer llegar la pautas a través del niño y así el implicado se entera?
Es que prefiero hablar contigo y explicartelas. Joderrrrrrrrr
Intento escaquearme poniendo excusas verídicas tales como que tengo cursos, que estoy de mudanza y que mi tiempo es oro.
Recapacito en décimas de segundo. ¡¡Está bien, iré!!  

Qué el cabrón del niño (no se equivoquen, que es mi vida) haya suspendido seis, ya no tiene importancia. Ahora resulta que su mayor problema es que no desayuna. Pero no que no desayune en el recreo, sino que no desayuna a las 7:15 de la mañana.
Será como su madre, dame un café y bocata a las 11:00.
Qué se duerme en clase. No me extraña será de aburrimiento...

Espero que esta vez no haya cuatro personas y una madre desperada. Aunque siempre puedo decir. ¡¡No se preocupen se lo meto en sonda por la noche mientras duerme!!

Están implicados, y les tienes que demostrar que tú mas que nadie, así funciona. No hay que darle más vueltas.

1 comentario:

  1. ¡Ah, Herodes! Un santo con muy mala prensa pero un gran santo...
    Salu2

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