viernes, 11 de febrero de 2011

Aquellos maravillosos años

..y aquél compañero de trabajo, de los pocos que aprecio, dijo también aquello de que para qué las manifestaciones.
Le miré y no dije nada. 
Nació con el orden establecido.
Y aquél otro qué dijo, si está establecido el sistema para qué lo vamos a desestablecer y aquél otro que reaccionaba con mucha indignación tres días más tarde a cualquier hecho acontecido, y aquél otro que siempre decía, es que lo necesito, y aquél que otro que dijo que nos dieron la paga casi por buenos y no por la carta del D. Bytes amenazando con ley escrita en denunciarles a la autoridad y aquél otro que ponía a las hijas del dueño del lupanar a parir y luego hablaba con ellas como si estuviera tomando té con pastas y aquél que decía que no podíamos ir por ese camino por que la bruja del norte había marcado los pasos a seguir y aquellas cuarenta personas que estaban convencidas de querer representación y que siempre esperaron que por supuesto fuera el del lado, y aquél que dijo que firmaba la reducción de sueldo porque no quería perder el trabajo, y aquellos que hicieron un conato de comité para salvar su culo y....
En fin...qué prefiero recordar los grandes amigos que tengo, los desayunos de carcajadas, toda la experiencia que tengo gracias a mi tesón y buen hacer, las tertulias de las comidas, las cañas de después y todo lo bueno.

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